lunes, 31 de diciembre de 2012

Reflexiones de 2012

El 2012 comenzó para mí de un modo peculiar, sin imaginar como acabaría. A primeros de año aún ni me imaginaba que me iba a operar y acabé haciéndolo el 27 de Marzo de 2012.
Con todo el tema de mi operación acabé conociendo a mi niño, el chico más bueno y  cariñoso que me podía imaginar, que me ha aportado más en estos meses que gente que conozco de siempre, en años.
En mayo pasé el peor momento del año, el fallecimiento de mi abuelo, y ahí estaba mi niño para apoyarme en esos duros momentos. A raíz de ello, no me apetecía nada, ni siquiera salir ni nada, y empezaron a acusarme de que me estaba dejando secuestrar de nuevo y demás cosas... (Ya hablaré de los secuestros, en un sentido metafórico)
Aún así conseguí aprobar con muy buenas notas, y ahí estuve en momentos de diversión, en cumpleaños, etc.

En mi cumple, en septiembre, cierto amigo mío ME GASTÓ LA PEOR BROMA DE TODAS, y desde entonces la gente lo usa como coletilla para "reírse" de mí.

Con el nuevo curso escolar seguí aprobando y disfrutando, en medida de lo permitido, de mi niño... Así que de este año me quedo con mi operación y con el haber conocido a David. 

Mi pregunta ahora es... ¿ qué nos deparará el 2013? Lo iremos viendo poco a poco.


FELIZ 2013.

viernes, 28 de diciembre de 2012

Año nuevo, vida nueva

Aunque mi vida comenzó a cambiar hace casi 3 años, por motivos diversos, y desde hace unos 9 meses el cambio ha ido creciendo sustancialmente, a raíz de mi operación y también debido a cierta persona que ha entrado en mi vida... para el 2013 quiero seguir evolucionando, aprender inglés, entrar en mi vestido azul (jeje) y acabar mis estudios... para ello dejo constancia por escrito que intentaré tomarme las cosas con más tranquilidad, sin agobiarme ni perder los nervios... 

Está claro que en tu vida las personas que te rodean siempre te pueden aportar cosas, tanto negativas como positivas; lo suyo, y lo que intento hacer es tomar las cosas positivas de los demás, aprender cada día a ser mejor persona y por supuesto no dañar a la gente que me rodea, al menos intencionadamente. 

Siendo consecuente con mis decisiones también he de aprender a llevarlas a cabo hasta el final, sin importarme las consecuencias, porque hasta de las cosas negativas que nos suceden podemos aprender algo positivo. Es algo que aún hoy me cuesta comprender, pero supongo que será lo mejor para no llegar a perder los nervios y provocarme insomnio o ansiedad... 

El balance de 2012 ha sido medianamente positivo, por un lado he conseguido operarme y he conocido a alguien que me respeta y con quien tengo muchísimo en común; pero también ha fallecido mi abuelo y ha habido altibajos en relaciones de amistad.